La historia de Torte es también la de Dardo, emprendedor y alma mater del proyecto. Con poco más de 20 años dejó su carrera y, con el apoyo de la familia, se propuso cumplir su sueño: abrir su propia panadería.
Pero había un detalle: no sabía nada de panes. Con ayuda de colegas que, con recelo, le enseñaban el oficio de madrugada y mucho —pero mucho— YouTube, ensayó recetas, las modificó y horneó latas enteras hasta dar con el producto que siempre imaginó.
De ese laboratorio de sabores, motivación y disciplina, en poco tiempo estuvo listo para abrir las puertas del primer Torte. El resto es historia: 11 ciudades, 3 mudanzas y el tercer premio a la mejor medialuna de Argentina.
Y esta historia se sigue horneando.